Restaurar para el futuro: el Centro Histórico de Lima como laboratorio de ciudad viva y su potencial para la implementación BIM

El Centro Histórico de Lima (CHL) atraviesa un momento decisivo. La reanudación de las obras de recuperación y puesta en valor de la Plazuela San Francisco marca un hito largamente esperado en la gestión del patrimonio urbano de la capital. Tras casi tres años de paralización, este proyecto vuelve a ponerse en marcha no solo como una intervención física sobre el espacio público, sino como una oportunidad para repensar la forma en que Lima gestiona, conserva y proyecta su patrimonio histórico hacia el futuro.

En este contexto, la reactivación de la obra invita también a reflexionar sobre los modelos de gestión que requieren las intervenciones en entornos patrimoniales complejos. Proyectos de esta naturaleza demandan altos niveles de coordinación técnica, institucional y social, así como una gestión rigurosa de la información histórica, constructiva y urbana. Aquí es donde la metodología BIM (Building Information Modeling) aparece como una herramienta estratégica: no solo para diseñar y construir mejor, sino para planificar, documentar y gestionar el patrimonio urbano como un sistema vivo, capaz de integrarse a la ciudad contemporánea sin perder su identidad histórica.

Un proyecto que se reactiva tras años de espera

La recuperación de la Plazuela San Francisco se inició en mayo de 2022, pero diversos factores administrativos y técnicos obligaron a suspender los trabajos. La paralización, que se extendió por casi tres años, afectó no solo el avance de la obra, sino también la condición del espacio público y su entorno inmediato.

Hoy, la Municipalidad Metropolitana de Lima ha reanudado oficialmente la intervención gracias a un trabajo articulado entre la propia comuna, el Ministerio de Cultura y la Orden Franciscana. Esta coordinación interinstitucional ha sido clave para destrabar el proyecto y garantizar que cada decisión técnica respete el alto valor histórico y cultural del lugar.

La obra es ejecutada por el Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (PROLIMA) y forma parte del Plan Maestro del Centro Histórico de Lima, instrumento que orienta la recuperación integral de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad, con una visión que combina conservación patrimonial, uso ciudadano y proyección turística.

Recuperar no es borrar la memoria.

Intervenir en un entorno urbano con valor histórico nunca es un acto neutro o aleatorio. Cada edificio o espacio emblemático cuenta una historia acumulada desde la fundación de Lima en 1535. La Plazuela de San Francisco, el convento y el templo del mismo nombre, son un ejemplo claro de cómo el espacio público ha ido transformándose con el tiempo, adaptándose a nuevas dinámicas sociales, políticas y urbanas.

La actual intervención, que contempla la renovación de pisos, la mejora de la iluminación ornamental, la restauración de la pileta central, la incorporación de mobiliario urbano acorde al entorno y la creación de ventanas de exposición arqueológica, responde a un enfoque contemporáneo de puesta en valor: recuperar el carácter público del lugar sin desvirtuar su significado histórico.

Más allá de la obra en sí, el retiro del cerco perimetral y la apuesta por un uso libre y continuo del espacio refuerzan una idea clave para las ciudades patrimoniales: el patrimonio no es un objeto estático, sino un sistema vivo que se conserva mejor cuando se usa, se recorre y se integra a la vida cotidiana.

Impacto urbano: patrimonio que mejora la ciudad

La recuperación de la Plazuela San Francisco va más allá de una operación estética. Se trata de devolver a la ciudad un espacio público clave, ubicado en la intersección de los jirones Áncash y Lampa, en el corazón del Centro Histórico. La eliminación de barreras físicas y la apuesta por un uso público continuo permitirán fortalecer la integración entre la plazuela, el conjunto franciscano y la red peatonal del centro urbano.

En el caso del Centro de Lima, estas intervenciones consolidan los circuitos culturales, turísticos y religiosos, mejoran la percepción de seguridad, promueven la permanencia de vecinos y visitantes, y reactivan la economía local..

Beneficiar a más de 18 mil vecinos no es solo una cifra: es la posibilidad de contar con un espacio accesible, legible y seguro, que refuerza la identidad barrial y el sentido de pertenencia. Cuando el patrimonio se gestiona con una visión urbana integral, deja de ser una carga administrativa para convertirse en un activo estratégico para la ciudad.

Recuperación del patrimonio y articulación institucional

El ministro de Cultura, Alfredo Luna Briceño, resaltó durante la ceremonia la importancia de la decisión política para impulsar proyectos patrimoniales de esta magnitud. Asimismo, reafirmó el compromiso del sector Cultura de continuar trabajando de manera conjunta con los gobiernos locales para proteger y poner en valor el legado histórico de Lima.

A la ceremonia asistieron también el gerente municipal, Alejandro Jiménez, y Rosana Meza San Martín, hermana mayor de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, lo que refuerza el carácter simbólico y comunitario de esta intervención. La participación de múltiples actores institucionales y sociales evidencia que la recuperación del Centro Histórico no es una tarea aislada, sino un proceso colectivo.

Una obra compleja que exige nuevas formas de gestión

La paralización de más de 32 meses dejó en evidencia uno de los grandes desafíos de este tipo de proyectos: la complejidad técnica, institucional y social de intervenir en zonas monumentales. La coordinación entre la Municipalidad de Lima, el Ministerio de Cultura y actores como la Orden Franciscana es tan importante como la ejecución física de la obra.

En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿cómo gestionar de manera más eficiente proyectos de restauración urbana de esta magnitud, minimizando riesgos, anticipando conflictos y asegurando decisiones técnicas bien fundamentadas?

BIM como aliado en la restauración histórica

La metodología BIM (Building Information Modeling) ofrece un marco especialmente potente para proyectos complejos como los del Centro Histórico de Lima. Lejos de limitarse a modelos 3D, BIM permite integrar información multidisciplinaria, histórica, constructiva y de gestión en un único entorno colaborativo.

En un proyecto de restauración patrimonial, la implementación BIM podría aportar:

  • Levantamiento digital del estado existente: mediante escaneo láser o fotogrametría, es posible generar modelos precisos del estado real, incluyendo deformaciones, patologías y elementos históricos relevantes.
  • Gestión de información arqueológica y patrimonial: las ventanas de exposición arqueológica, por ejemplo, pueden documentarse y coordinarse dentro del modelo, asegurando compatibilidad con las nuevas intervenciones.
  • Coordinación interdisciplinaria: arquitectura, estructuras, iluminación, paisajismo y mobiliario urbano pueden coordinarse anticipadamente, reduciendo interferencias en obra.
  • Trazabilidad y control técnico: cada decisión queda documentada, facilitando la supervisión, el control de cambios y la rendición de cuentas entre entidades.
  • Proyección a largo plazo: el modelo BIM puede convertirse en una base para la gestión y mantenimiento del espacio público una vez finalizada la obra.

Del proyecto a la gestión del activo urbano

Pensar BIM en el Centro de Lima no es solo pensar en la obra, sino en el ciclo de vida del espacio urbano. Un modelo de información bien estructurado puede servir para planificar mantenimientos, evaluar futuras intervenciones y coordinar nuevas acciones dentro del Plan Maestro del Centro Histórico.

En ciudades con una trama patrimonial tan intrincada como Lima, la digitalización de la información no reemplaza el criterio histórico ni el juicio técnico, pero sí los potencia. Permite tomar mejores decisiones, con más información y menos improvisación.

Mirar el pasado para construir el futuro

La reanudación de las obras en la Plazuela San Francisco envía una señal clara de optimismo: es posible recuperar el patrimonio urbano cuando existe voluntad política, articulación institucional y una visión de ciudad. Si a ello se suman metodologías modernas de gestión como BIM, el Centro Histórico de Lima pudiera consolidarse como un referente de buenas prácticas en restauración urbana.

Recuperar estos espacios no es un acto de nostalgia, sino una inversión en ciudades más humanas, más eficientes y profundamente conectadas con su historia.

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